La importancia de la amistad (II)

La exclusiva de Martina ha marcado época en estas páginas (momento importante siempre la llegada de una nueva persona a nuestras vidas), pero señores! yo sigo con lo mío que pa’eso se ha creado una un blog, no?

Porque vale! El tema de los niños da bastante de si. Tanto como que se podría hacer un blog sólo de ello. Entonces allí hablaría también de mis otros “sobriniprimos” como: Anna, Víctor, Claudia, María y Alejandro, Daniel, Alba…(en orden más o menos de aparición). Seguro que tendría mucho éxito de comentarios y la gente colgaría muchas fotitos y las madres escribirían muchas cosas de cómo se sienten, los problemas del día adía, el estrés, los maridos y todo eso…Aunque, precisamente, como siempre van de culo, igual no podrían ni siquiera mirar el blog, leer o mucho menos escribir!
En todo caso, este tema de los niños es bastante peliagudo. Yo ando siempre entre el deseo y el rechazo, así es la cosa.
De momento el hecho de ir teniendo “sobriniprimos” parece que me compensa de no vivir mi propia experiencia. Ya se verá! De momento decirles a todas a mis mamis (y papis) que ÁNIMO! que lo hacen todos muy bien, que nadie nace sabido para tal ardua tarea…pero, pero…también que se me RELAJEN un poco…por favor!! Que son tres días!!

Como tenía pendiente cerrar el tema de la amistad (todo porque se me ocurrió subtitularlo primera parte, ya ves, supongo que en ese momento se me quedaría algo por decir, pero la verdad, ni me acuerdo!) pues ahora me debo a ello y vamos a cerrarlo con esta segunda parte (aunque lo podría arreglar rápidamente yendo y modificando el título y voy y suprimo el (I) ese y se acabó el problema, y me quedo tan ancha, que pa’eso tiene una su blog, pa hacer básicamente lo que venga en gana).

Pero bueno, quiero de hecho continuar con el tema y para matarlo ya del todo no voy a hablar de la amistad. No. Voy a hablar de la otra cara de la moneda. Que todo tiene su “dark side”, su lado oscuro en esta vida. El ying y el yang…o como lo queramos llamar.
Y es que si tienes amigos…tienes a la fuerza “enemigos”?
Y tenerlos o no depende sólo de uno? Es decir, te los creas, o sea te los mereces?
O, los tienes también sin quererlos?
Y, igual que tienes “tu mejor amigo”, tienes “tu mejor enemigo”?

Yo no lo había pensado nunca. De hecho creo que a nadie le gusta pensar que tiene enemigos. Pero el otro día me di de bruces con el tema. Y me di de narices con la cara de mi primer enemigo conocido y si! ha sido todo un shock!
Si, señores! Tengo un enemigo. En este caso UNA. Descubrí entre la pena y la sorpresa que alguien me odia. Alguien que como dice el diccionario:
“Enemigo. adj. Contrario, opuesto. m y f. El que tiene mala voluntad hacia otro, y le desea o hace mal. El contrario en la guerra.” (aquí ha habido trabajo de documentación, eh!).

Vamos! Que básicamente te odia, y si pudiese te querría ver muerto. Bueno, quizás en este caso en particular no tanto, pero que no te desea nada bueno, eso seguro.
Para eso son los enemigos, sino ya ves, que gracia tiene.
Estoy segura de que a estas alturas ya pueden adivinar de quien se trata. Pues si! De mi vecina. La de los tacones. La que no es asertiva. Hemos coincidido por primera vez des de aquella fatídica conversación. Fue hace un par de días en el portal de casa. Ocho menos cuarto de la mañana. Casi bajamos juntas, sólo que ella por el ascensor y yo por las escaleras. Yo, actuando como en plan natural, le dije un “Hola. Buenos días” así un poco neutro-educado mientras aguantaba la puerta al salir y entonces tuve claro que esa mujer me odia porque todo lo que obtuve por respuesta fue una mirada fulminante que a punto estuvo de fundirme.
Yo como pude aguanté el tipo pero he de confesar aquí que las piernas me temblaron un poquito y me costó arrancar a caminar porque sentía su mirada clavada en mi espalda. Ayy dios! Pensé… que mal, no?

(esta imagen es una metáfora de lo que mi vecina siente por mi)

Porque…me la merezco esta “enemivecina”? Quizás si. Probablemente no, si ella hubiese sido más asertiva. En fin!
La cuestión es que esto me hizo reflexionar…Quizás no es mi primera enemiga/o? Quizás he tenido más a lo largo de mi vida y (afortunadamente) no me he dado cuenta.
Y si alguien me ha odiado, poco o mucho, por qué razón o motivo…
Casi mejor no saber, no?

Con respecto a mi vecina ahora solo pienso en subir otra vez a verla para decirle que no vale la pena por unos tacones de nada ponernos de esta manera…que ya ves!!!
No sé cómo se lo puede tomar. Además, la cosa se complica porque hoy mismo he descubierto una mancha de humedad en el techo del lavabo, que sólo puede venir, obviamente, de SU lavabo.
Pero claro…quién es el valiente que se atreve a decirle nada a esta mujer…
Diosssssss!!!

PD: Me gustaría saber cual es su experiencia con respecto a los “enemigos”. Conocidos? Muchos? Alguno? Ninguno? Merecidos? Sin venir a cuento?
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en su día dije…(no se me tenga en cuenta!)

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